Fundación Pryconsa | Matisse
Obra social del Grupo Pryconsa, enfocada en educación, investigación, ayuda social y cultura
Alumnos Altas Capacidades, Refuerzo aprendizaje escolar, menores en situación de riesgo, Premios nacionales de Genética, investigación contra el cáncer, ayuda social ongs, ayuda humanitaria, cooperación internacional
627
page-template,page-template-full_width,page-template-full_width-php,page,page-id-627,page-child,parent-pageid-558,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-12.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.2,vc_responsive

Matisse. 1917 – 1941.

Museo Thyssen-Bornemisza
Junio, 2009

La exposición se centraba en la obra de Matisse realizada entre los años 1917 y 1941, dos fechas importantes en su trayectoria artística, que enmarcan el tramo central de su vida de pintor; una etapa en la que el artista encuentra su estilo más personal y a la que, sin embargo, se le ha prestado menos atención que al comienzo o al final de su carrera.

La mayoría de las obras no habían sido nunca expuestas en España. Su comisario fue Tomás Llorens, ex director del Museo Thyssen. Según explicó el conservador jefe del Museo, Guillermo Solana, era “necesario” abordar a este pintor clásico, “muy apreciado” por el público español, y centrar la muestra en los años centrales de su carrera en los que artista tenía “pleno dominio” de sus recursos y fue capaz de crear un “microcosmos” con sus temas clásicos: los interiores, el paisaje y los jardines, los desnudos y la decoración exuberante.

En esta etapa, el artista decide aislarse en Niza y sumergirse en la investigación sistemática de las condiciones de la nueva pintura. Matisse encuentra su estilo más personal y al que, sin embargo, se le ha prestado menos atención que al comienzo o al final de su carrera.

Para Tomás Llorens, esta exposición reivindica una noción de la pintura y la creación artística como “un lujo de los sentidos” pero un lujo, al fin de cuentas, “necesario” para el alma y el espíritu. La reivindicación de este lujo por parte del propio artista en 1942, cuando la mitad de Europa permanecía ocupada y destrozada por la Guerra, es para Llorens una de las claves de su obra.